miércoles, 2 de abril de 2014

La Ciencia en mi vida

Trabajo final del Curso de Pensamiento Científico de la UNAM.



LA CIENCIA EN MI VIDA.  DE CÓMO ME CONVERTÍ EN UN OBSERVADOR IMPERTÉRRITO

TRABAJO FINAL DEL CURSO PENSAMIENTO CIENTIFICO



MI HISTORIA

Desde muy pequeño he sido inquieto, más en la mente que con el cuerpo.  He sido observador, y recordando fragmentos de mi niñez, nunca di problemas, porque parecía ensimismado en mis pensamientos, y lo que yo creo recordar, eran las observaciones de mi entorno.

Lo era porque desde pequeño fui asustadizo, y algo que me parecía terrorífico era escuchar a mi papá gritar, porque él aprendió con gritos, y aplicó lo mismo a su hijo mayor.  Para mi padre  fui el cobaya del aprendizaje de cómo ser papá… Yo prefería hacer caso y no llamar la atención de mi papá, y tal vez por esa era, ante todo, observador…

Ya mayor, aplicando el mismo precepto, fui apodado “El Búho”, porque no decía nada pero ponía mucho cuidado… como el búho cuando acecha…

Precisamente por esa tendencia a observar mucho y actuar poco, siempre me encuentro ante la dificultad de emprender una tarea, simplemente por falta de costumbre. Es un punto que he tenido que ir superando poco a poco, con el problema consecuente de tener que superar la edad que ya tengo para hacerlo, lo que lo hace más difícil.

Pero siempre he tenido una procaz tendencia a observar y a intentar entender el porqué de las cosas… desde el funcionamiento de un dispositivo, hasta el comportamiento de las personas y las causas de los atascos viales.

Eso me permitió entender curiosidades matemáticas, descifrar teoremas, predecir respuestas de personas o dañar la tarde de cine cuando decía cómo sería el final de la película… sin saberlo de antemano.

Una de las cuestiones que me gusta analizar, luego de observarla durante mucho tiempo, es la veracidad de la información periodística, lo que me permite afirmar que la información de los medios masivos de comunicación hay que “tomarla con pinzas”, pues no es absolutamente objetiva, sino que depende de los intereses del medio, de la comunidad o del país nacional (término muy empleado por el inmolado ex-candidato presidencial colombiano Álvaro Gómez Hurtado).



PARA QUE SER OBSERVADOR DE LAS NOTICIAS

Surge la pregunta: ¿Por qué me interesa saber si la información es veraz?  Porque considero que la verdad debería ser perseguida por todos, aunque, como ya vimos en el curso, cada uno tiene su pedacito de verdad.  Pero considero que la verdad debería ser informada lo mejor posible, y cada quien se puede construir su interpretación de la misma como si de un rompecabezas se tratara, cuadrando versión por versión para tener la mejor versión posible de la verdad, la que más nos llene. 

No obstante este loable propósito, creo que al pueblo en general no le interesa conocer la verdad, y solo se queda con la versión “oficial” o la versión “más acorde” a los intereses del gobierno, los medios o la comunidad, sin importar que tan alejada de la realidad sean cada una de esas versiones.  Los espacios noticiosos son fichas en un ajedrez por el rating, especialmente en los medios televisivos y radiales.

En el campo del periodismo escrito, aunque hay espacio para el análisis, en ocasiones no es suficiente para ganar en profundidad en el mismo debido a la limitación de espacio, y también está arropado por la posición editorial del medio, que puede darle un énfasis especial a cada una de las noticias.

La irrupción del internet se caracterizó primero para los medios nuevos, que nacieron por miles, pero que luego de la efervescencia dejó a los verdaderamente preparados o innovadores en la lista de medios.  Luego, y a velocidades vertiginosas, el internet fue el espacio para la ubicuidad de los medios locales y nacionales para ser accesibles en cualquier lugar del mundo.  No obstante, fue necesario encontrar la forma de comunicar adecuadamente las noticias en el nuevo medio, pues los internautas no quieren leer tratados sino el resumen de la noticia.

Este nuevo medio permitió, entre otras cosas, una nueva tendencia en la comunicación, que es leer las noticias de otros medios, en ocasiones sin dar el crédito respectivo, o lo que en muchos ámbitos se conoce como el popular “copiar y pegar”, y que permite que muchos aprendices, locutores y hasta periodistas, se limiten a leer lo que otros medios transmiten, sin ni siquiera ir a las fuentes ni confirmar ni contrastar la información.

Esto, que es requerir a la inmediatez sin analizar, y que es peligrosísimo, ha causado que muchos medios tengan que rectificar informaciones, cuando no era lo que generalmente hacían, pues contaban con equipos investigativos realmente ejemplares.

La otra gran perjudicada de esta nueva moda de inmediatez es la crónica periodística, que en épocas pretéritas permitió tener a verdaderos literatos en el periodismo, cuando no existía la carrera profesional de periodista, todos los aprendices de escritores pasaban por las redacciones de los periódicos especialmente, porque no había opción diferente, y los periodistas-literatos, se formaban haciendo crónicas que después podían ser editadas como libros;  uno muy buen ejemplo es lo que ocurrió en Colombia con el libro Relato de un Náufrago, que apareció en las páginas del diario colombiano El Espectador en entregas diarias, escrito por el Nobel Colombiano Gabriel García Márquez, cuando todavía no era escritor y fungía como periodista, a mediados del siglo XX.

Esos tiempos son pasados… ahora prima la inmediatez, inclusive en la radio, la televisión y hasta en la prensa escrita, pues se basan muchas veces en sus portales web para editar la información que aparecerá en el escrito.



CASO DE ESTUDIO

Y aquí es dónde quiero exponer un caso que se presentó en Colombia con varios medios de comunicación hablados, escritos y televisivos que crecieron una media verdad que sólo fue develada cuando alguien ajeno a los medios, hizo la investigación que tantos periodistas deberían haber realizado antes de publicar.

El caso es el del Doctor Raul G. Cuero Rengifo, un investigador colombiano, PhD en Microbiología y con algunas patentes por inventos, así como algunas publicaciones de artículos en publicaciones científicas.  Hasta ahí, todo va bien…

El problema surge cuando algunos periodistas y medios de comunicación prestigiosos en Colombia cayeron en la trampa de exageraciones, como decir que sus patentes eran 13, aunque solo 2 han sido realmente reconocidas, y que en su hoja de vida, en su sitio web, aparecen 91 publicaciones de artículos, cuando solo 24 han pasado por el riguroso examen de revistas científicas reconocidas en el mundo. 

Lo curioso es que ningún periodista de los diferentes medios (Periódicos como El Tiempo, El Espectador, El Pais, Canales de televisión como RCN y Caracol, emisorias radiales como Caracol, RCN, La FM, La W, etc.) tuvo el rigor periodístico para contrastar la información dada por el Dr Cuero, y tuvo que ser otro científico colombiano, sin la rimbombancia del Dr. Cuero, pero con una respetable carrera en la academia y la investigación colombiana el encargado de precisar y, de paso, bajar del pedestal en que los medios pusieron al Dr. Cuero, tal vez por su historia de vida, y por llegar a trabajar en algunos proyectos para la NASA.

La historia del Dr. Cuero es de lucha y de superación constante.  Nacido en Buenaventura, hijo de dos afrodescendientes analfabetas, el padre, carguero en el muelle de Buenaventura (principal puerto colombiano sobre el océano Pacífico), y su madre, lavandera de ropas de familias acomodadas en el puerto.  En una entrevista a la columnista María Isabel Rueda, en el periódico El Tiempo, el científico colombiano destaca que la observación científica le permitió pensar que podría cambiar su realidad de pobreza y desesperanza, y que el estudio vino de la mano del deporte, específicamente del baloncesto, del que fue uno de los mejores jugadores en su época, hasta ser Selección Colombia, y ganarse una beca para estudiar medicina en la Universidad del Valle, de manera “Para salir de la pobreza de mi pueblo tenía que escoger entre ser un buen deportista o un buen estudiante. Yo escogí las dos”. 

La escogencia del Dr. Cuero lo llevaron a convertirse en PhD en microbiología de la Universidad de Strathclyde, siendo un paradigma del camino a seguir para superarse, un ejemplo para la gran cantidad de colombianos que nacen en la pobreza y en la falta de oportunidades.

No obstante, al parecer, y como si fuera el caso de un ególatra, exageró en algunas de sus distinciones, pues encontró en la creación de parques de Ciencia y Tecnología la posibilidad de recoger fondos, y su dilatada hoja de vida sirvió como gancho para recoger los dineros de diversos orígenes para poner a pensar a los jóvenes y buscar el aprovechamiento de su creatividad, tan común en una tierra en dónde la solución de los problemas en ocasiones es tan curiosa como el Realismo Mágico que inventó García Márquez con su literatura.

El Dr. Cuero fue objeto de homenajes por parte de la Gobernación del Valle del Cauca, la región que lo vio nacer, a ser invitado del Campus Party Colombia, el máximo evento de creatividad en torno a la informática que reúne a profesionales y, sobre todo, a estudiantes que han encontrado en la innovación tecnológica la forma de plantearse un futuro brillante y diferente, a ser casi que una figura que representa el paradigma del estudio y del esfuerzo para lograr pasar de “Buenaventura a la NASA”, como se titula una de sus dos autobiografías, aunque, como se ve y cómo él mismo lo reconoce, él no perteneció a la NASA sino que hizo algunos trabajos para la agencia aeroespacial norteamericana, lo que le valió un reconocimiento consignado en un pergamino y en un valor económico… pero sólo lo hizo cuando se desató el escándalo…

El asunto es que entre 2011 y 2013, el Dr. Cuero tuvo gran protagonismo mediático en Colombia, porque dineros públicos fueron a parar a sus afamados parques, aunque éstos solo fueran unas casas en Bucaramanga, Manizales y Bogotá, en dónde se reunían jóvenes y brillantes estudiantes de bachillerato y de universidad a explorar los límites de su creatividad, pero sin saber cuál sería el verdadero objetivo de sus descubrimientos.
El detonante del escándalo fue la entrevista a la columnista María Isabel Rueda, fechada el 21 de octubre, en dónde la periodista inquirió: “Una pregunta final: ¿aspira algún día a ganarse un Premio Nobel con sus inventos?”… a lo que el Dr. Cuero contestó

Nunca aspiro a premios o reconocimientos porque yo creo en los procesos, y cuando uno cree en los procesos, los resultados son un accidente. El gozo está en el proceso y no en el resultado. Galileo y Mendeleiev (creador de la tabla periódica) nunca ganaron un Premio Nobel, y para mí han sido grandes científicos. Creo que un reconocimiento nunca puede descifrar o compensar el proceso intenso de una persona”.

Esta pregunta y la respuesta, si se quiere, comparativa con dos de los más famosos científicos del mundo moderno, lo que denota una falsa modestia, exacerbó los ánimos del Dr. Rodrigo Bernal, Dr. En Ciencias del Instituto de Biología de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, quien un año atrás había comenzado a contrastar la información del sitio web del Dr. Cuero, y de las múltiples entrevistas concedidas por el científico de Buenaventura, y había encontrado gran cantidad de imprecisiones, que le quitaban brillo a la trayectoria de un científico con demasiada prensa para menos logros que los obtenidos por otros…

El Dr. Bernal publicó entonces un artículo, fechado el 24 de octubre del 2013, con el nombre de Los dudosos honores del científico colombiano Raúl Cuero, en el que consigna dichas imprecisiones, afirmando que

 “El precario estado de la ciencia en Colombia y la pobre percepción que de ella tiene la sociedad se han puesto en evidencia en los últimos años, con el endiosamiento que los medios de todo el país han hecho del científico colombiano Raúl Cuero. Numerosos periodistas han escrito impresionantes panegíricos sobre este científico, sin el menor espíritu crítico y sin verificar fuentes, basados únicamente en la información suministrada por él mismo. Lo cual no sería problema si esa información fuera exacta. Pero no lo es.”

“La primera vez que oí mencionar a Raúl Cuero fue en un artículo de prensa en el que hablaban de sus innumerables logros científicos. Lleno de orgullo nacional corrí a buscar en Google para conocer más sobre ese compatriota genial, que dejaba tan en alto el nombre de Colombia. Fue así como llegué a su propia página de internet (www.raulcuerobiotech.com). Pero a medida que la examinaba en detalle, empecé a descubrir, con profunda frustración, que los logros científicos de Cuero son mucho menos grandiosos de lo que se nos ha hecho creer; que se ha construido de él una imagen gloriosa, enriquecida con mentiras, verdades a medias y distorsiones, que no resisten un análisis minucioso.”

Y continuó el Dr. Bernal enumerando todos esos errores, que ninguno de los incautos periodistas de tantos medios se atrevió a contrastar haciendo una simple averiguación en Internet, partiendo de Google, para darse cuenta y haber hecho las preguntas que hubiesen evitado el “endiosamiento” al que se refiere el mismo Dr. Bernal.

La respuesta del Dr. Cuero comenzó el mismo día en una entrevista el mismo periódico El Espectador titulada No he sido deshonesto y continuó con entrevistas radiales en las que salieron los dos investigadores colombianos al aire y con la controversia encendida, en la que cronistas como Guillermo Larrota, conocido como Pirry, quien tiene un programa semanal en el Canal RCN, reconocieron que le creyeron al Dr. Cuero y que en el programa que le hicieron, fueron a la sede de la NASA y se dieron cuenta que allí lo conocían pero no preguntaron si efectivamente hacía parte del grupo de científicos que trabajan para la agencia espacial norteamericana… Pirry, por tanto, se sintió engañado y lo consignó en la entrevista al mismo El Espectador, denominada Pirry se defiende por críticas en caso “Raúl Cuero”

El 26 de octubre, la columnista María Isabel Rueda, en defensa del Dr. Cuero, publicó una columna titulada ¿Por negro, por pobre o por exitoso?, en la que descalificó el artículo que desenmascaró al Dr. Cuero, y ataca fuertemente al Dr. Bernal, tildándolo de calumnioso, e injurioso por criticar al Dr. Cuero, cuando el Dr. Bernal adujó que ante todo criticaba a los periodistas poco estrictos con la información con la que trabajan.

Como un adelanto de conclusión, el mismo periódico El Espectador cerró el mismo 24 de octubre con un artículo titulado Verdad y mentira en la ciencia, en la que se dice “El caso del científico Raúl Cuero plantea muchas preguntas sobre la validez y verificación de información en ciencia y periodismo en Colombia”.



CONCLUSION

¿De quién fue el error?  ¿Sólo del Dr. Cuero por enumerar todos sus artículos como si fueran logros científicos, sus reconocimientos de la NASA por haber participado en proyectos de la agencia como si fuera un científico adscrito a la NASA, y de hacer ver que sus Parques de Ciencia y Tecnología eran el último adelanto de la ciencia colombiana, o también de la gran cantidad de periodistas colombianos que fueron poco rigurosos con la información con la escribieron sus reseñas…?

Para mi, y como gran conclusión, la verdad es mucho más amplia, y sólo les interesó mostrar una parte, tanto al Dr. Cuero, como a los periodistas, motivados por diversos motivos, por dinero, facilismo o comodidad.  Lo grave del asunto es que, para los medios colombianos, este caso demostró que cuentan con un bajo nivel de rigor para asegurar la validez de lo que les dicen sus fuentes, bien sea los personajes a quienes entrevistan, o las personas que les cuentan historias para beneficiar a una persona, una entidad, un gobierno, etc.  El caso fue una lección de lo que no deben hacer los periodistas, sobre todo de los medios masivos de información, pues en el caso de otros medios, con filtros exhaustivos a la hora de publicar, como es el caso de las Revistas Semana o Cambio, sus investigaciones han sido tan contundentes que han sido las responsables de destapar muchas de las ollas podridas de la bella patria colombiana.


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